sábado, 23 de febrero de 2013

La lumière ne peut pas s'emprisonner.


 "En efecto, me gusta la luz cuando atraviesa de parte a parte una imagen y le da su tercera dimensión. Cómplice, se impone a la fotografía y, según mi criterio es falta grave olvidarse de la etimología. Me gusta subrayarlo; "fotografiar es escribir con la luz", a condición -añado- de jugar sutilmente con ella y no utilizarla más que con sabiduría: luz y visión están íntimamente ligadas. Por eso afirmo también que, además de arte, la fotografía es una aproximación a la filosofía. La ambivalencia de la luz (física e interior) a la que nosotros, los fotógrafos, debemos añadir la polivalencia del término "revelador", proviene de eso que la luz revela, la totalidad de la perfección o imperfección del objeto y nos lleva muy lejos en su análisis.
    La luz, pues, por respeto a lo otro, y desde mi punto de vista, jamás debe ser falsificación y, mucho menos, exceso.
   La autenticidad tiene ese precio y sobre todo, la del fotógrafo... y cada imagen queda como un instante de vida que se prolonga: la hoja no está en absoluto congelada, la flor y el fruto permanecen con su sabor, el cuerpo se sobresalta en su carne, el paisaje se adormece bajo el calor, la paleta se convierte en confidente, haciendo que se confundan la delicadeza de los claroscuros y el encanto matizado por las medias tintas de los interiores.
    Sin luz nada existe y ya no hay libertad. Con ella todo está presente, todo es simple, preciso, materia de reflexión. Es el regalo maravilloso que se nos ofrece para almacenar nuestras imágenes y las sensaciones que nos ayudan a conocer mejor a los otros... y a nosotros mismos." 

Jean Dieuzaide (1921-2003)


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu foto es alucinante parece entretener, al sobreiluminarse ahí justamente, el hierro y adelgazándolo aparentar una simple pletina. Una "transfiguración" que no se te ha escapado y, como a Escher, tampoco. Aunque a veces no parezcan lo que son por ser imágenes que juegan a despistarnos en nuestra mente, siguen siendo lo que la realidad les planteó en su momento; somos nosotros los que cambiamos la percepción de las cosas y nos parecen otras. Salvo por la relación que hay con las demás, sabemos como deben o deberían ser todas.
Una gran foto que se enreda, trata de encarcelar la luz y ésta tan huidiza , no sólo es inatrapable, si no que transforma su realidad adelgazándola. Sólo la gravedad puede curvar la luz, y en determinados casos al comportarse como partícula su fotón. Sólo si es luciérnaga también; sólo se deja si lo desea...como el Sol, como Sol...e
Eso
dl*S

eva dijo...

J'aime votre photographie

Pd.- Totalmente de acuerdo con Jean Dieuzaide y con el comentario de dl*D

ñOCO Le bOLO dijo...


Claro... que haríamos si luz!. ¿podríamos vivir sin sombras?
Intensa luz la de esas cuatro primeras barras. Son juegos de luz. Me gusta... y más en B&N

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